Eliminación sostenible de peces muertos, lodo y excrementos: El aire comprimido forma parte de una solución innovadora
Los sistemas de elevación Airlift se usan últimamente cada vez más por su confiabilidad, seguridad y eficiencia para eliminar peces muertos en las piscifactorías marinas. La evolución tecnológica de estos sistemas sigue su curso, ya que ahora también limpian lodos y excrementos de los peces, lo cual supone una contribución decisiva para conseguir una acuicultura sostenible.
La mortalidad de los peces es un factor natural que debe tenerse en cuenta, tanto en los ecosistemas salvajes como en la acuicultura. A diferencia de los mamíferos, los peces tienen un gran número de crías, nacidas casi siempre de huevos. En la naturaleza, el índice de supervivencia de estos huevos es muy bajo (aproximadamente el 1 % de los peces llegan a la edad adulta), ya que los ejemplares más débiles son eliminados por sus depredadores antes incluso de morir a causa de sus carencias congénitas.
En acuicultura, y especialmente en la cría del salmón, se observa un índice de supervivencia muy superior, que suele encontrarse alrededor del 80 %. Eso significa que la mayoría de los peces prosperan, mientras que una minoría (aproximadamente el 20 %) no tiene la fuerza suficiente para llegar a adultos y mueren en la fase de engorde. Como en acuicultura no hay depredadores naturales, es importante eliminar estos peces muertos para que no transmitan enfermedades ni infecciones a los demás. De lo contrario, la presencia de estos cadáveres podría suponer un serio peligro para la población de peces sana.
Eliminación tradicional de peces muertos
En las piscifactorías siempre han tenido que encargarse de eliminar los peces muertos para mantener sano el ecosistema. Con el sistema tradicional, unos buzos entran en las jaulas de peces y recogen los cadáveres a mano para meterlos en unas cestas que se sacan del agua a continuación. Pero este método supone una gran inversión de trabajo y tiempo, y con frecuencia los peces muertos permanecen mucho tiempo en las jaulas. Esta situación no es la ideal, ya que, cuanto más tiempo se queden los cadáveres en la jaula, mayor será el riesgo de transmisión de enfermedades a los peces sanos.
Además, la tendencia a desplazar las piscifactorías a aguas más profundas y más expuestas va en perjuicio de la seguridad de los buzos y, por tanto de la practicabilidad de este método tradicional. ¿Y cómo se resolvió este problema?
Los sistemas de elevación Airlift ofrecen una solución innovadora
Estos sistemas son el remedio innovador para la eliminación de los peces muertos. Y aquí, el aire comprimido juega un papel muy importante: en la parte más baja de la jaula se instala un cono conectado a una alimentación de aire comprimido por medio de una manguera. Los peces muertos que se encuentran en el fondo de la jaula se aspiran por el llamado principio de bombeo Airlift y salen por medio de la manguera a la superficie hasta un punto central de recolección, que se encuentra en una balsa o en un bote.
Allí se valora el estado de los cadáveres y se crean las estadísticas correspondientes. A continuación, los peces pueden procesarse para su ensilaje, un proceso que elimina al mismo tiempo bacterias e infecciones. Los restos de los peces ensilados encuentran distintas aplicaciones y abren potenciales de creación de valor a partir de un material que, de otra manera, se consideraría un desecho.
La eliminación de los peces muertos por medio de sistemas Airlift tiene cada vez más aceptación por distintos motivos:
- Responde a los retos propios de la acuicultura offshore. Evita todos los peligros asociados a los métodos tradicionales de eliminación de los cadáveres de peces. Esto hace este método aún más atractivo para entornos remotos y exigentes.
- Proceso eficiente y confiable: el método es mucho más rápido y exige menos esfuerzo que los métodos tradicionales.
- Contribuye a reducir la cuota de mortalidad: los peces muertos se retiran en plazos cortos, lo cual previene la propagación de enfermedades y mantiene baja la mortalidad.
- Mejor protección del medio marino: la rápida eliminación de los morts evita la propagación potencial de enfermedades en todo el ecosistema marino.
- Informes sobre mortalidad más precisos: la retirada frecuente de los peces muertos permite llevar una documentación más exacta sobre mortalidad, lo cual es un requisito importante para cumplir las normativas legales. Además, se obtiene información sobre la biomasa actual, lo que permite adaptar la alimentación de forma óptima y minimizar los residuos.
La siguiente fase de desarrollo: sistemas Airlift para la eliminación de lodos y excrementos
Si hablamos de acuicultura sostenible, la gestión de los residuos como lodos y excrementos tiene un papel fundamental. En el fondo del mar, estos sedimentos orgánicos atraen bacterias descomponedoras que, en su actividad metabólica, consumen grandes cantidades de oxígeno. Esto puede dar lugar a la formación de zonas anóxicas – zonas con poco oxígeno o sin oxígeno – por debajo de la piscifactoría que pueden afectar gravemente a la vida marina circundante.
Ahora, los avances en los sistemas Airlift ofrecen una solución muy prometedora para este problema. Los primeros sistemas que empezaron a usarse algunos años estaban diseñados para eliminar simultáneamente los peces muertos y el lodo, de modo que evitaban directamente la anoxia debida a los depósitos de lodo. No obstante, pronto apareció otro reto: los excrementos de los peces.
Tradicionalmente, la gestión de los excrementos de los peces era necesaria sobre todo en piscifactorías terrestres. En las piscifactorías marinas, con jaulas de red en pleno mar, contaban con el efecto de fuertes corrientes que provocaban una dilución natural, y además, sin grandes consecuencias para el entorno, ya que no se superaba la capacidad natural de acogida del hábitat. Sin embargo, en algunos casos, la localización de las piscifactorias no era exactamente óptima, y los excrementos terminaban acumulándose en el suelo marino. Cuando se superaba la capacidad del hábitat, estos depósitos – como lodo – provocaban también la formación de zonas anóxicas y a la disminución de la biodiversidad.
En consecuencia, algunos países y regiones exigen actualmente una supervisión independiente del suelo marino para instalaciones de acuicultura en jaulas de red en mar abierto. Si en esa supervisión se constata un empeoramiento de las condiciones del suelo, las piscifactorías deben reducir su biomasa. En casos especialmente graves es posible que las instalaciones se clausuren por completo.
Los sistemas Airlift se enfrentan ahora también al reto de la eliminación de excrementos. Después de su recogida, la mezcla de agua y sólidos se separa con ayuda de un filtro de banda. El material sólido compactado se almacena provisionalmente en un depósito flotante. Cuando el depósito está lleno es posible bombear el material a un barco y transportarlo a una planta de biogás, por ejemplo, donde los residuos se convierten en una materia prima valiosa.La eliminación de los excrementos reduce la carga ecológica del ecosistema circundante y permite a las empresas mantener intactas sus cuotas de producción de pescado. Especialmente con la tendencia a granjas sumergibles en la cría del salmón en las que se utilizan jaulas de red totalmente cerradas, la retirada de los animales muertos mediante aire comprimido es, a día de hoy, la única opción viable para recuperar de forma rápida y eficaz los restos de los peces.
Resultado
La eliminación de los cadáveres de los peces, del lodo y los excrementos es indispensable tanto para la responsabilidad ecológica como para la sostenibilidad a largo plazo de las explotaciones acuícolas, y, en consecuencia, un requisito fundamental para su desarrollo eficiente duradero. Los sistemas de transporte Airlift de último desarrollo que funcionan con aire comprimido son un método eficaz y confiable para eliminar los residuos orgánicos.
Al transformar los residuos recogidos en productos valiosos, como ensilado o biogás, estos sistemas contribuyen de manera significativa al establecimiento de una economía circular en la acuicultura. Por lo tanto, estas medidas son esenciales y contribuyen de manera decisiva a una acuicultura verdaderamente sostenible.
Ilustración por cortesía del AKVA Group.
